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María José César
María José César
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Mamá, esposa, terapeuta y coach Internacional por la EIC en España. Certificada en Grief Recovery, consejería profesional, y experta en temas de comunicación asertiva y desarrollo humano Mis redes… Instagram @marijosecg / https://facebook.com/counselingycoaching/ . marijosecesar@yahoo.com

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10 Enero 2021 04:00:00
Reconociendo prioridades y definiendo metas realistas
“La acción expresa prioridades”, Gandhi


Escuchamos hablar de propósitos y de intenciones. Desde personales hasta profesionales; dejar de fumar, ser puntual, levantarnos temprano, alcanzar ese reto en la oficina, estar más tiempo con la familia… Este 2021 está lleno de intenciones y de deseos que se convierten en nuestro motor para avanzar en nuestro día a día. Pero haciendo un análisis profundo, ¿Cuántos de estos propósitos son realistas?

Hace varios años antes de certificarme cómo coach, estudié un curso que me marcó mucho en el tema de metas. El profesor nos sugirió establecer nuestras metas concretas. Recuerdo hacer una lista de varias metas para el nuevo año.

Mi maestro las leyó, las revisó y me dijo. ¿Qué tantas cosas inconclusas tienes en tu vida, que tienes que seguir llenándote de más para nunca acabar? Quiero que quites todas estas… y que analices qué cosas tienes que dejar de tu vida actual y establecer solo una meta concreta. Y es que esta experiencia me permitió visualizar, que constantemente nos saturamos mentalmente de tanta cosa que queremos lograr y de toda la información que recibimos. Creemos que queremos cosas que no hemos reflexionado del todo y que incluso no hemos alineado con nuestro estilo de vida. Enflacar 20 kilos no es real si no comenzamos por pequeños cambios de la vida diaria como tomar 2 vasos más de agua o caminar 20 minutos al día. Realista sería comenzar con esos pequeños hábitos diarios.

Para avanzar hemos de dar pasitos y poco a poco. Es mejor que establezcamos pequeñas metas y estas metitas permitan que avances de manera concreta.

¿Deseas cambios concretos? Reestructura prioridades y clarifica cosas concretas y realistas. Es una realidad que nuestras prioridades cambian conforme crecemos. Lo que solía estar en la lista de prioridades a los 20, hoy simplemente ya no está. Cuando cambian nuestras prioridades, cambia nuestro estilo de vida. Cambian nuestras elecciones respecto al tiempo y calidad, nuestro ambiente y las personas de las que decidimos rodearnos.

Dedicarle un esfuerzo diario a las piezas importantes de tu vida te mantendrá motivado, trabajando en acciones realistas buscando el equilibro, logrando en consecuencia la plenitud. A continuación te presento ideas sencillas para diseñar propósitos claros y efectivos sin perder ningún aspecto de tu salud integral. Recuerda que si no defines cosas reales o los medios concretos, es poco probable que avances.

Establece cómo, cuándo y cuántas veces al día o a la semana.


Cuerpo- _________ (Cuántos minutos diarios o semanales de: Ejercicio, estiramientos, respiraciones, tomar __ vasos de agua, emprender esa clase o actividad, caminata diaria mínima de 15 minutos).

Mente- __________ ( Sudoku, ajedrez, implementar una buena lectura, estudiar algún diplomado, retos intelectuales personales, curso online).

Emociones- _______ (Abrazar diariamente aunque no solamos abrazar, saludar- ser amable, drenar emociones a través de un diario, terapia).

Espiritualidad- _____ (Ofrecer el día, pequeños actos de amor a Dios, dedicar __ rato a la oración, enviar bendiciones a otros, hablar en positivo, resaltar virtudes de otros, eliminar el criticar o juzgar).

Trabajo o proyectos (laborales, hacedores y aspiracionales): _______ (Aprender a decir NO, comprometerme a lo que si puedo, ser puntual, firme en mis tiempos, aquí y ahora la ley del minuto, dedicarle 5 minutos a la organización diaria, definir tiempo para las redes sociales, realizar una planeación semanal que divida lo urgente, ser más ordenado y organizado…).

Familia- ______ (Mirar a los ojos, darles ___ tiempo de calidad, no tomar el celular en las comidas, decir GRACIAS, llamar al familiar vulnerable una vez por semana, reforzar con cada hijo en CONVERSACIÓN).

Pareja- _____________ (Afectividad, ceder, apapachar al otro, admirarle y decirle las cosas buenas, agradarle en qué detalles diarios).

5 sentidos- ______ (Disfrutar y reconocer los atardeceres, el olor delicioso a comida, música, hobbies- pintar, piano, artes, expansión personal, dedicarle un tiempo a cosas que hagan sentirse vivo).

Finanzas- ________ (Enfocarme en lo que sí tengo, no hablar de deudas, ahorrar __ monto semanal, ajustar tal presupuesto, donativos de caridad, revisar en qué estoy empleando mal el dinero).



Un sabio dijo una vez, cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen fáciles.

Avanzamos cuando nos comprometemos, cuando tenemos claro lo que es prioridad y lo que no, cuando nos damos permiso de renunciar a cosas que en este momento no lo son y clarificamos los pasos concretos para nuestro bienestar.
Define tus prioridades, empezando con un propósito concreto que esté relacionado con eso y que vaya directamente con lo que te interesa o más necesitas. Hacer elecciones sobre las actividades que te llenan o te hacen ser más productivo te permite hacer cosas que te den más calidad y fortalezcan el espíritu.

Por un 2021 con esa claridad sobre lo que te nutre, te hace bien y en consecuencia, a los que amas y al mundo.
03 Enero 2021 08:19:00
Comenzando el 2021 buscando el equilibrio
Hoy te invito a dedicar un tiempo para ti y para visualizar en qué aspectos debes poner más atención. Reafirmo que la clave para nuestra plenitud es el trabajo con nosotros mismos, y sólo nos sentiremos felices y plenos si realizamos acciones diariamente y semanalmente para cada área que nutre nuestra vida.

Reflexiona a través de estas preguntas, cómo te sientes en cada “quesito.” Y qué podrías hacer para sentirte mejor.

1. Ambiente emocional y espiritual.- ¿Te sientes en equilibrio en tu aspecto mental y emocional? ¿Sientes paz interior? ¿Vives ansioso, enojado o inquieto?

2. Dinero.- ¿Cómo es tu relación con el dinero? ¿Sabes cuidarlo? ¿Es aspiracional o eres conformista con lo que ganas? ¿Tus ingresos te permiten llevar el nivel de vida que deseas? ¿Cómo es tu relación con tus gastos y forma de gastar o ahorrar?

3. Carrera Profesional.- ¿Te sientes feliz en tu trabajo? ¿Qué actitudes te están limitando? ¿Tomas las decisiones adecuadas? ¿Cómo son tus relaciones en tu trabajo?

4.Desarrollo Personal.- ¿Te sientes realizado y pleno? ¿Qué actividades realizas para desarrollarte en tu comunidad? ¿Tienes algún sueño para trascender? ¿De qué forma concreta haces el bien?



5. Hogar o entorno vital.- ¿Te sientes cómodo en tu entorno diario? ¿Sientes ordenados y organizados tus espacios? ¿Postergas lo que deseas arreglar? ¿Te sientes feliz dónde vives y con quién compartes tu hogar?

6. Familia y amigos.- ¿Cómo cuidas tus amistades y familiares? ¿Les llamas y las ves de forma periódicamente? ¿Te preocupas por ellos? ¿Les ayudas, escuchas o consuelas en sus constantes necesidades?

7. Relación de pareja.- ¿Disfrutas tu vida en pareja? ¿Cuál es tu actitud constante? ¿Cómo te sientes respecto a esta área si aún no tienes pareja- cerrado, muy especial, cortante, poco entregado, criticón? ¿Qué tal funciona tu relación?

8. Ocio / Hobbies / Recreación y Diversión.- ¿Disfrutas de tu tiempo libre? ¿Tienes tiempo de calidad? ¿Empleas tiempo en ti? ¿Realizas cosas que te apasionan o te nutren?

9. Salud.- ¿Te sientes satisfecho con tu estado físico y cómo te sientes físicamente- cansado, con peso de más, sin dormir? ¿Cómo están tus hábitos?

Esta rueda es única para cada persona y nos ayuda a valorar el grado en que nos sentimos felices. No se trata de ver si estamos bien o mal, sino de examinarnos y escuchar el pequeño ruido de nuestra consciencia sobre qué actitudes debemos modificar y en qué aspectos debemos dedicarle más atención. No debemos obsesionarnos con alguna de las áreas, simplemente buscar implementar un hábito positivo en esa área desajustada. Por ejemplo, si en mi área de salud me siento mediocre… podría ajustar tomar más agua, comer verduras o caminar 15 minutos diarios para sentirme mejor. No se trata de cambios gigantes, sino de pequeños cambios en la vida ordinaria que me ayuden a equilibrar mi vida y me ayuden a trabajar en mí mismo y en mi plenitud.

Peter Ducker afirma que las personas efectivas no se orientan hacia los problemas sino hacia las oportunidades. ¿Qué oportunidades deseas aprovechar?


03 Enero 2021 04:00:00
Comenzando el 2021 buscando el equilibrio
El coaching se basa en descubrir tu presente y diseñar el espacio entre este y tus objetivos. Confirma la teoría de vivir en el aquí y ahora y de la importancia de potencializar tu vida. La Rueda de la Vida es uno de los ejercicios más valiosos en el proceso del coaching. Nos permite darnos cuenta de forma clara cómo estamos en cada área de nuestra vida, reflexionar de forma global en qué áreas nos sentimos desajustados y cómo equilibrarlas, así como valorar nuestras áreas estables.

En el ejercicio de la rueda de la vida, medimos a través de una representación gráfica el nivel de satisfacción en cada parcela de tu vida.

Valoramos en cada área, señalando del 1-10 en cómo nos sentimos actualmente. El perímetro a través del círculo representa la rueda de tu vida. ¿Qué tan inestable o en curva está tu rueda? Para mejorar tu nivel de satisfacción, necesitamos reflexionar en qué áreas de tu vida debes comenzar a trabajar.

Henry y Karen Kimsey- House, Phillip Sandahl y Laura Whitmorth, nos muestran en su libro “Co-active Coaching” este ejercicio de forma clara y específica. ¿Qué podríamos hacer para mejorar de forma óptima en cada una de estas áreas?

Hoy te invito a dedicar un tiempo para ti y para visualizar en qué aspectos debes poner más atención.

Reafirmo que la clave para nuestra plenitud es el trabajo con nosotros mismos, y sólo nos sentiremos felices y plenos si realizamos acciones diariamente y semanalmente para cada área que nutre nuestra vida. Reflexiona a través de estas preguntas, cómo te sientes en cada “quesito.” Y qué podrías hacer para sentirte mejor.



Ambiente emocional y espiritual.- ¿Te sientes en equilibrio en tu aspecto mental y emocional? ¿Sientes paz interior? ¿Vives ansioso, enojado o inquieto?

Dinero.- ¿Cómo es tu relación con el dinero? ¿Sabes cuidarlo? ¿Es aspiracional o eres conformista con lo que ganas? ¿Tus ingresos te permiten llevar el nivel de vida que deseas? ¿Cómo es tu relación con tus gastos y forma de gastar o ahorrar?

Carrera Profesional.- ¿Te sientes feliz en tu trabajo? ¿Qué actitudes te están limitando? ¿Tomas las decisiones adecuadas? ¿Cómo son tus relaciones en tu trabajo?

Desarrollo Personal.- ¿Te sientes realizado y pleno? ¿Qué actividades realizas para desarrollarte en tu comunidad? ¿Tienes algún sueño para trascender? ¿De qué forma concreta haces el bien?

Hogar o entorno vital.- ¿Te sientes cómodo en tu entorno diario? ¿Sientes ordenados y organizados tus espacios? ¿Postergas lo que deseas arreglar? ¿Te sientes feliz dónde vives y con quién compartes tu hogar?

Familia y amigos.- ¿Cómo cuidas tus amistades y familiares? ¿Les llamas y las ves de forma periódica? ¿Te preocupas por ellos? ¿Les ayudas, escuchas o consuelas en sus constantes necesidades?

Relación de pareja.- ¿Disfrutas tu vida en pareja? ¿Cuál es tu actitud constante? ¿Cómo te sientes respecto a esta área si aún no tienes pareja- cerrado, muy especial, cortante, poco entregado, criticón? ¿Qué tal funciona tu relación?

Ocio / Hobbies / Recreación y Diversión.- ¿Disfrutas de tu tiempo libre? ¿Tienes tiempo de calidad? ¿Empleas tiempo en ti? ¿Realizas cosas que te apasionan o te nutren?

Salud.- ¿Te sientes satisfecho con tu estado físico y cómo te sientes físicamente- cansado, con peso de más, sin dormir? ¿Cómo están tus hábitos?



Esta rueda es única para cada persona y nos ayuda a valorar el grado en el que nos sentimos felices. No se trata de ver si estamos bien o mal, sino de examinarnos y escuchar el pequeño ruido de nuestra conciencia sobre qué actitudes debemos modificar y en qué aspectos debemos dedicarle más atención. No debemos obsesionarnos con alguna de las áreas, simplemente buscar implementar un hábito positivo en esa área desajustada. Por ejemplo, si en mi área de salud me siento mediocre… podría ajustar tomar más agua, comer verduras o caminar 15 minutos diarios para sentirme mejor. No se trata de cambios gigantes, sino de pequeños cambios en la vida ordinaria que me ayuden a equilibrar mi vida y me ayuden a trabajar en mí mismo y en mi plenitud.

Peter Ducker afirma que las personas efectivas no se orientan hacia los problemas sino hacia las oportunidades. ¿Qué oportunidades deseas aprovechar?
27 Diciembre 2020 04:00:00
Cerrando el 2020 agradeciendo
“Estoy agradecido por lo que este 2020 me ha enseñado y por cada una de las experiencias que he vivido cada día de él. Ahora soy más fuerte, más sabi@ y estoy list@ para dejar entrar todo lo bueno. Perdono el pasado y libero cualquier arrepentimiento. Me valoro, sé lo que valgo, me amo, me perdono y agradezco lo vivido durante estos doce meses.”



Fluir es dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que le toca irse. Verónica Fuentes, mi hermana del alma, una maravillosa terapeuta de luz y podcaster de “Vibrando alto”, en su episodio 51 “El arte de soltar” lo explica de forma clara, cómo hemos de soltar para integrar, cómo hemos de mirar nuestros apegos a todo e integrar cada una de las pérdidas que hemos tenido. Sólo podemos avanzar y crecer a medida que estemos decididos a soltar, a desapegarnos, a dejar de aferrarnos a las cosas, las personas, las creencias, todo… Porque al apegarnos a algo nos bloqueamos y estancamos ahí.



Carl Jung decía que era necesario cerrar capítulos de la vida para poder escribir nuevas historias. ¿A qué me aferro? ¿Qué me cuesta soltar de este 2020?

Suelta la idea que tienes acerca de, los pensamientos sobre “lo que pasó, te sucedió, te hicieron…” Cómo alguna vez escuché a Vero decirlo y siempre lo recalco, mucho de lo que tenemos que trabajar desde lo emocional, no radica necesariamente en tener que ser sanado, sino en “ser mirado”. Por eso deseo de corazón que hoy te permitas mirar, reconocer, y aceptar eso con lo que has estado luchando. Ha sido un año que nos ha enfrentado a mirar todo lo que hemos querido no mirar, que ha venido a enfrentarnos con nuestros miedos, inseguridades, obscuridades, conflictos. Pero no permitamos quedarnos ahí, sino integremos esa parte y abracémosla cómo parte nuestra, porque eso es.



¿Qué nos deja este 2020? ¿A quién perdimos este año? ¿A quién nos toca soltar? ¿Qué nos toca agradecer? ¿De qué nos hace falta desapegarnos?



Hoy quisiera compartirte una serie de preguntas que te ayudarán a mirarte y a soltar eso que hoy ya no existe. En la medida en la que te enfoques en el presente, podrás vivir y observar la experiencia de tu propia vida.

Deja de poner tu atención en eso que te distrae y mira desde tu corazón los aprendizajes profundos que te ha traído este año. Regálate un rato contigo mismo y con toda la honestidad del mundo. Escribirlas te permite reconocerlas, leerlas permite afirmarlas, y al hacer este ejercicio, nuestro cerebro lo hace consciente.



* En este 2020 sentí coraje, dolor o miedo… cuándo viví o experimenté ________________________________________.

* En mi relación conmigo, o con los demás… me molestó mucho que __________________________________________.

* Me siento culpable por ________________________________________.

* Lamento que yo haya tenido estas expectativas o haya estado esperando que ____________________________(me hicieran tal, me ayudaran con tal, pude haber dado más en esto, que esa persona regrese…).

* En este momento siento que estoy estancado en _____________________________, siento que arrastro esta situación _______________________ (de mi niñez, adolescencia, familia o pareja) y elijo soltarlo porque ya no me pertenece, ya fue en su momento y aunque es parte de mí, elijo no cargarlo más.

* Hoy elijo soltar esto _________________ que me está impidiendo avanzar.

* Deseo perdonar y perdonarme por esto _____________________________ y acepto que es parte de mí. Me libero de todas esas ataduras que me quitan la paz.

(También podemos soltar el año a través de una visualización, imaginando que de nuestro corazón emanamos luz, pensando en todas las personas, trabajo y situaciones que queremos soltar. Repite una y otra vez… Perdono, me perdono, agradezco y continúo.)



Agradece tu vida, tus seres queridos, tus dones, la salud o falta de salud, el trabajo o la ausencia de trabajo, la prueba difícil por las que te tocó o toca atravesar, la naturaleza, los medios físicos, emocionales, materiales y espirituales.

Agradece todo lo que te trae alegría o dolor, porque es parte de tu experiencia de vida.

Agradece la presencia de cada persona en tu vida y decide en tu interior desapegarte si ya no son parte de tu presente. Pide ayuda a Dios, la Virgen, los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael e intenta hacerlo también cerrando los ojos, meditando en qué deseas soltar y pensando que deseas enviar amor y cortar con eso.


Cierra este año, aún en las pérdidas, dolor, circunstancias… desde el agradecimiento. Agradeciendo que cada persona, experiencia, circunstancia o prueba que se te presenta o se te ha presentado, tiene un “para qué” y es parte del proyecto de Dios para tu vida. Nada es casualidad, todo viene cargado de propósito para tu evolución.


Que este 2020 que hemos crecido a pasos agigantados lo cerremos vibrando el agradecimiento, cómo un día me lo dijo el Padre Jorge Mujica, Dios te ha dado ya tu regalo de estos 9 meses de pandemia, y éste es el que hoy estás viva.
20 Diciembre 2020 04:30:00
Una Navidad enfocada en lo importante
Cada Navidad ha de ser para nosotros un nuevo especial encuentro con Dios, dejando que su luz y su gracia entren hasta el fondo de nuestra alma (…) Nos detenemos delante del Niño, de María y de José: estamos contemplando al Hijo de Dios revestido de nuestra carne”, San José María Escrivá de Balaguer Jamás hubiéramos imaginado que pasaríamos una Navidad sin abrazos ni besos y aislados físicamente de tantos seres queridos. Añorando ver a esa persona tan querida pero que hoy nos es imposible; buscando encontrar las palabras y ponerle nombre a tantas cosas que hoy nos aquejan y frustran.

Nos toca vivir una Navidad donde tenemos removidas cada fibra de nuestra piel, donde vivimos el duelo latente, donde no sabemos cómo acomodar la nostalgia y la soledad.

Una Navidad sin abrazos, pero buscando tener una mirada que traspase ese afecto.

Una Navidad sin besos, pero buscando tener palabras en la boca que hagan sentir querido y acompañado al otro.

Una Navidad sin fiestas grandes, pero con el corazón cercano a las personas que este año más hemos agradecido y valorado.

Una Navidad sin grandes deseos más que el de estar juntos, el de tener salud y de agradecer el regalo tan grande de la vida.

Una Navidad que no se enfoque en abrir regalos, sino más bien en abrir el corazón.

Y es que, ¿cómo se puede entender la Navidad en una pandemia en medio de tanto dolor? Creo que solo dejando de querer entender a los ojos de la razón y adentrándonos al nacimiento que nos llena de esperanza y nos ratifica que aún dentro de todo, Dios viene a darnos a su hijo y a llenarnos de su gracia.

El Niño Jesús viene a nacer en un pesebre lleno de paja, buscando quién le dé calor, quién le dé un hogar. Quién tenga un corazón abierto y lleno de amor para dar. Esta Navidad no podemos llegar indiferentes ni siendo los mismos al pesebre. Hemos de llegar con un corazón agradecido, dispuesto, reflexivo y compasivo. Es natural que esta Navidad se nos destapen recuerdos, nostalgias y emociones complicadas y más aún con lo difícil que ha sido este año para todos. Pero hagamos consciente que el mayor peligro de esta época es dejarnos abrazar por la desesperanza, y estacionarnos en la tristeza. No permitamos que el mundo, hoy tan lleno de dolor, de conflictos económicos, políticos y de todo tipo, nos robe la posibilidad de adueñarnos de ese inmenso regalo que Dios nos da: la Sagrada familia.

Si hemos logrado vivir una apertura en el corazón, hemos logrado que Jesús entre a nuestro corazón y lo hemos arropado. ¿De qué serviría estar arreglados, con el outfit perfecto para la foto, la comida deliciosa, los regalos listos, pero huecos por dentro, como son las esferas que compramos para decorar. En este año de pandemia, hoy más que nunca la vida nos ha enseñado que:

De qué nos sirve una casa llena de decoración navideña, llena de regalos y llena de eventos… si no podemos abrazar y estar cerca de quien más queremos, si no tenemos salud, o estamos lejos de nuestros seres queridos.

De qué nos sirve hacer las cosas “perfectas”, si no hay una mirada de afecto, de compasión, de perdón, de inclusión, de fraternidad hacia nuestros semejantes, nuestros familiares, los que tenemos cerca, los desconocidos, los que hoy se cruzan en nuestra vida.

¿Quieres vivir realmente la Navidad? Métete al nacimiento, contempla el Belén tú siendo parte de él. Visualízate a un lado del pastor y decídete a querer renovar todo lo que pasa en ti, renovando de nuestra piel para adentro.

Eso es lo que sí podemos renovar, y cada año el Belén nos regala como oportunidad. ¿Quieres ser parte de él? Comienza limpiando esa mirada, esa que se nos va ensuciando, empañando con los años y las heridas. Visualiza al bebé y medita cómo todos nacemos como un bebé: Indefenso, necesitado de nuestros padres y de su amor para sobrevivir. Fulton Sheen, arzobispo de Estados Unidos, decía que el comprendió porqué Dios quiso nacer bebé: Porque nadie puede amar algo que no pueda rodearlo con sus brazos. Los brazos son una extensión del corazón.

Solo aquello que somos capaces de abrazar, somos capaces de amar. Como seres humanos tenemos la necesidad de abrazar para expresar nuestro afecto.

Hoy no puedes abrazar a todos los que amas, pero sí puedes abrazar a este bebé que tanto anhela ser abrazado. Cárgalo y regálale tu amor. Deja de fijarte en el aspecto físico de tu nacimiento. Lo importante es tocar al Niño Jesús de tu nacimiento, cargarlo, y dejar que tus hijos también se acerquen.

Acércate al nacimiento, acércate al pesebre, disponte a estar ahí para que José y María te permitan cargar a su hijo. Y observa cómo al igual que tu, José y María están dentro de un misterio que todavía no pueden comprender, cómo tal vez tú estás hoy en tu propia vida. Mira el nacimiento, identifícate: ¿Qué tienes que ofrecer? ¿Qué acto de amor, de perdón, de dolor o situación tienes para entregarle?

Esta Navidad decide ser un verdadero Belén acogedor, lleno de amor, de un corazón limpio y puro dispuesto a dar y no buscando recibir. Purifica tu corazón y déjate transformar por este milagro de amor. Dile con el corazón frente al pesebre, Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti.

Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mi mismo para darme todo a Ti.” (Torras)

13 Diciembre 2020 09:47:00
¿De qué me hace falta vaciar el corazón?
“El dolor, el sufrimiento y las injusticias son inevitables… son cosas de la vida. Pero en nuestras manos está la posibilidad de limpiar nuestro corazón, para que lo malo y desagradable no quede manchándolo y oscureciendo nuestros días.”

Parece que fue ayer cuando comenzábamos a escribir la historia del 2020. Un año lleno de recuerdos, memorias, alegrías, tristezas, experiencias aprendidas. Situaciones que nos han marcado, fortalecido y sensibilizado.

Un COVID que vino a enseñarnos que la vida es corta, que hemos de apreciar lo que tenemos porque todo es temporal, y que las riquezas reales que tenemos son la salud, los que apreciamos y tenemos a un lado. La pandemia nos recordó lo bendecidos que somos, la importancia de nuestra capacidad de adaptarnos, de abrir nuevos horizontes, construir nuevas oportunidades, fortalecernos mental, física y emocionalmente, y aprovechar el tiempo que tenemos porque es un regalo.

Pero aún con todo lo mirado y aprendido, guardamos cosas en nuestro corazón, recuerdos maravillosos y recuerdos que nos hieren. ¿De qué emociones, sentimientos, resentimientos, creencias, dudas, actitudes, me decido vaciar? Tapar las heridas suele convertirse en la manera de mantenernos estables pero no tranquilos, ocupados pero no en paz. Tapar y tragar eso que nos costó tanto, se convierte en una mochila llena de piedras que tenemos que cargar a diario. Piedras que nos van ocasionando contracturas en la espalda, nos van impidiendo avanzar por el dolor interno, nos van haciendo más pesado el camino.

Cuando acumulamos odio, rencor, enojo, injusticias, resentimientos en nuestra mente y en nuestro corazón, vamos permitiendo que éstas carcoman nuestro corazón y nos alejen de amistades, pareja, hijos, familia, de Dios e incluso de nosotros mismos. Todo corazón humano se purifica, se limpia, se renueva. Para ser limpios de corazón solo hay que saber mirar con honestidad esa piedra que nos estorba, infecta y envenena… reconocerla, soltarla y perdonarla.

¿Qué deseo para Navidad? Esta fue la pregunta que me hice hace unos días delante de Jesús y quise preguntarle… ¿Qué tiene que soltar mi corazón para ser digno de recibirte? ¿De qué debo vaciarme para que puedas nacer en mi corazón? ¿Qué cosas y qué personas he de ponerte en tu presencia y soltarlas?

¿Cómo puedo purificar mi corazón para que desees tocar la puerta de mi casa, elegir mi hogar como tu portal, como tu Belén, para quedarte y sentirte en casa?

¿Cuáles tareas pendientes o inconclusas me generan esa ansiedad?

¿Qué malos sentimientos habitan en mi y en mi actuar estos días que contaminan mi ambiente?

¿Cuál es la verdadera causa de mis lágrimas? ¿Qué me aleja de la paz?

Vacíate y suelta esa circunstancia, esa persona, este 2020. Comienza por vaciar todo lo que ya no te hace bien y quisieras de verdad dejar ir. Para cerrar nuestro pasado o soltar a una persona, podemos hacerlo de forma práctica y sencilla. Solo debemos tomar cinco minutos (o el tiempo que nos lleve) en silencio, en un lugar tranquilo, relajados y concentrados para agradecer, soltar y dejar ir. También podemos hacerlo a través de una carta o con la pura imaginación con este ejercicio:

1.- Visualiza aquellos sucesos que pasaron (si deseas de toda tu vida, comienza viéndote desde pequeño, hasta los últimos meses). Ve repasando los momentos que vayan viniendo a tu mente.
2.- Imagina que todos los eventos dolorosos los vas metiendo uno a uno, dentro de una bolsa y repite: “Yo introduzco aquí todo lo negativo que ha pasado por mi vida, lo alejo de mis pensamientos y de mi ser. Desde mi corazón y con todo mi amor, decido cerrar, perdonar y soltar este ciclo y me abro a recibir todos y cada una de las cosas y personas positivas que Dios (el universo o tu ser supremo) tiene dispuesto para mí, mi crecimiento y mi felicidad".
3.- Cierra la bolsa completamente e imagina que la sueltas totalmente y la pierdes de vista.
4.- Agradece desde el corazón las experiencias vividas diciendo: “Hoy suelto lo que no corresponde a mi presente. Me perdono y libero por querer retenerlo, hoy elijo aprender de eso y elijo al amor en todo, por mi decisión propia, hoy recupero mi presente y mi libertad, y te libero (cosa, persona o situación). Ya no eres mío, te dejo ir. Gracias, gracias, gracias con amor". Después de esto, respira en varias ocasiones.

No tienen que ser palabras textuales, hazlo desde tu interior, respirando varias veces, con ese deseo profundo de agradecimiento y de querer soltarlo.

¿Cómo está tu alma y tu corazón? ¿De qué cosas necesitas vaciarte? ¿Estás listo para realmente ser un Belén acogedor no sólo para Jesús sino para tus seres queridos? Comienza con ese deseo de agradecer todo y de soltar el pasado, abrazando el presente poniéndote delante de Dios y sanando eso de su mano. Pidiéndole también que nos conceda ser dignos de que Él entre a nuestro corazón y ser ese portal que él elija cómo morada esta Navidad.
06 Diciembre 2020 04:14:00
Adaptarse a la pérdida de un ser querido en esta época decembrina y COVID
“Hay que vivir el dolor sintiéndolo. Cuando el corazón quiera. A veces son dosis pequeñas e intensas de dolor, como si una ventanita se abriera y dejara escapar la presión tan tremenda que lo sofoca. Duele el alma, es algo que solo el que lo sufre lo siente, y se puede manifestar físicamente. Atiéndete, come bien y duerme bien aunque no quieras. Aunque sea poco, pero hay que alimentar al transporte del espíritu. Hay que reconocerse y autoauscultarse. Duele tanto, que no te pelees con el dolor, reconcíliate con él y adóptalo. Aprenderás a vivir con él en la medida de que vayas aceptando que tuviste una pérdida y que estás incompleto. Si tienes creencias espirituales aférrate a ellas como a un mástil en medio de la tormenta. Ora por tu fe, que es el escudo y arma más fuerte de la vida” Maristela de la Peña.

Samuel Albaz decía que cuando el alma pierde a un ser querido es cómo si el corazón llorara y solo Dios pudiera escucharlo. Un llorar silencioso y sin salida, con una sensación de pocas fuerzas para seguir. Después de la muerte de un ser querido, ni uno sigue siendo el mismo. Es posible que el día a día se perciba como una agonía que controla la vida. Y es que en cierta forma el dolor siempre estará con nosotros.

Comienza diciembre, y con él la nostalgia de tantos recuerdos y fiestas, dónde solíamos vernos, abrazarnos, tocarnos, acompañarnos y hoy no siendo esto posible, es natural que sintamos más pesada esa ausencia. La carga se percibe más difícil, y ese ser amado y las memorias nos remueven fibras, que nos duelen y desestabilizan emocionalmente.

¿Cuántos seres queridos he perdido? ¿Qué ausencias me duelen hoy? ¿Quién se ha ido en este Covid y qué emociones incompletas tengo? Ya sea de este año o de años anteriores, hoy puedes sanar y abrazar esas emociones incompletas. Atravesar el dolor nos lleva al corazón mismo de la vida. Y no tienes que atravesarlo completamente solo. Sanar esa pérdida no es un destino, es una travesía.

Desde que la muerte toca; el ser humano siente que su rompecabezas personal está incompleto. Recuerda que no estás solo, estás unido a la otra persona en la travesía de la luz. Debemos continuar viviendo como si estuviéramos completos sabiendo que somos incompletos. Estás incompleto porque esa parte de ti se ha ido y ha dado pie a un dolor que asfixia. Pero hay que buscar la fuerza para declarar que ante ese dolor queremos seguir adelante. Porque hemos elegido seguir, recordar con amor a esa persona, con sus ideas, ideales, cualidades y defectos. De esa forma se quedan con nosotros en la vida. La lealtad a la vida y el aferrarnos a ella es lo que va curando esa soledad.

Marcelo Rittner tenía razón al decir que “Nadie puede decir que sabe mucho sobre la vida, si su sabiduría no incluye una relación con la muerte”. Abraza tu dolor y apóyate en estos consejos para atravesar tu dolor con mayor paz.

-No te aísles. Es natural sentirte solo o incomprendido, pero es importante que hagas un esfuerzo por hacer tus actividades y rodearte de esas personas que quieres y te quieren para fortalecerte.

-Confía en alguien y date permiso de compartirle lo que pasa en ti. Las cargas compartidas son menos pesadas. Busca un familiar, amigo, terapeuta o religioso, a quien explicarle lo que te sucede con el corazón abierto y, de su mano, busca una guía efectiva que te ayude a descubrir esas emociones incompletas.

-Habla sobre la muerte de tu ser querido. El negarte o decidirte a no hablar solo te aísla, te frustra y te lastima. Habla sobre tus emociones y acéptalas. Cuando las emociones no tienen salida no avanzamos.

-Pídele a esa persona que te escuche sin buscar aconsejarte. Al hablar de tus emociones identifica qué estás sintiendo en ese momento o recuerda cómo te sentisteen esa situación. Lo que tú sientes ESTÁ BIEN y es completamente natural.
-Como diría Neimeyer, haz un ritual de la pérdida que tenga sentido para ti. Si el funeral no pudo ser como tu hubieras querido, prepara un acto que satisfaga esa necesidad de tu corazón.

-No te ocupes demasiado ni te llenes de cosas. El estar ocupado y activo nos distrae, pero no necesariamente nos ayuda a recuperarnos de ese dolor. Realiza actividades pero tampoco te evadas en ellas.

-Encuentra formas sanas de descargar el estrés. Ejercicio, entrenamiento en relajación u oración.

-Suelta la necesidad de controlar tu entorno y a los demás. Las otras personas que han sido afectadas por la pérdida tienen su manera de elaborarla y su ritmo de llevarla. No podemos ni debemos obligar a otros a adaptarse al camino que nosotros seguimos para elaborar nuestro dolor.

-No te resistas al cambio. Las pérdidas de personas que ocupan un rol central en nuestra vida nos transforman para siempre. Lo mejor es abrazar estos cambios, abrazando los sinsabores, mirando los aprendizajes, el legado de esa persona y los aspectos en los que esta pérdida nos nutre o empobrece.

-Dale sentido a tu pérdida. En vez de querer no pensar, nos obsesionamos con ello. Al querer desterrar las imágenes dolorosas solo les damos más poder. Identifica el legado o aprendizaje de esa persona y lo que te deja esta pérdida. Cada pérdida nos hace revisar nuestras prioridades vitales. Construye y encauza tus reflexiones.

-Aférrate a tus creencias religiosas. Agárrate de lo que te conecta con tu divinidad y te fortalece.

-Evita desahogar tus emociones en la comida o en el alcohol. Tendemos a sentirnos mejor después de comernos un pastel y a relajarnos al tomar alcohol. Pero el efecto es temporal y después viene la tristeza. Al comer o tomar en exceso de alguna forma también disfrazamos nuestras emociones.

Kierkegaard escribió “La vida solamente puede entenderse mirando hacia atrás pero debe vivirse hacia adelante”. La vida no puede vivirse hacia atrás, porque esa no es la vida. Recuerda que los planes y los tiempos de Dios son perfectos para nuestra vida. Es muy difícil en ocasiones entender sus planes, pero hay que confiar en él. Si no hay confianza, pídesela y decide levantarte cada día aferrándote a la vida, porque aún tienes algo que vivir, dar, compartir y aprender.
29 Noviembre 2020 04:00:00
Reconocer mis pérdidas y abrazar el duelo
Durante toda nuestra vida experimentamos pérdidas, pero no necesariamente sabemos cómo manejarlas, afrontarlas o atravesarlas. Hoy más que nunca con el COVID, hemos experimentado diversas pérdidas; ya sea la pérdida laboral, la muerte de algún ser querido (que no pudimos volver a ver, ni acompañar, ni despedirnos) o la pérdida de la interrupción de actividades de la que era nuestra vida.

Allison James, del Método Superando Pérdidas Emocionales, afirma que el duelo son todos lo sentimientos causados por el final o el cambio de un patrón familiar de conducta. Un cambio en tus rituales diarios, el miedo a la falta de pago e inseguridad, y tantas emociones que con ese cambio se avecinan. Así que toda pérdida es igual de importante. Hoy en día se han detectado 43 pérdidas que pueden producir una gama de emociones infinitas y a las que llamamos duelo. De igual forma podría ser la muerte de un ser querido, un divorcio o fin de alguna relación, una mudanza, cambios financieros, pérdida de salud o simplemente algunas veces algo intangible pero real; relaciones con la violencia, adicciones o hasta un cambio de trabajo. El dolor puede surgir en ese momento, pero también continuar durante años.


Tras cada pérdida viene un duelo, y con ella, un proceso en el que habremos de elaborar las emociones y reconducir la propia vida. Cuando la situación nos sobrepasa, nos viene el estrés y no sabemos cómo manejarlo. Cómo afrontar el duelo depende de cada persona y su personalidad, sus factores históricos, sociales y dependiendo de cada circunstancia. No hay una duración “normal” de duelo. No hemos de anticipar que todos pasaremos por “fases de duelo”, pues investigaciones recientes han afirmado que la mayoría de las personas no pasan por estas fases de forma progresiva.

Las fases de duelo al perder a un ser querido por las que podemos pasar son…

1. Shock. Nos enteramos del fallecimiento pero no lo podemos creer.

2. Negación. Es una fase complicada, nos puede invadir la rabia, sentimientos negativos y un intenso dolor.

3. Desesperanza. Es la fase que se entiende como duelo en sí, ya que surge una tristeza y una pena por haber perdido a esa persona.

4. Aceptación. Con el tiempo indefinido, llega.



Perder tu trabajo también puede ser devastador y más aun en este tiempo de COVID que se nos conectan varias pérdidas. Si lo estás viviendo, date permiso de atravesar la serie de sentimientos cómo miedo, tristeza, o alivio. Pues no solamente se ha ido el trabajo, sino los hábitos que le acompañaban. Tus rituales camino al trabajo, las personas con las que solías convivir, tus proyectos inconclusos. Es natural que incluso llegases a extrañar cosas que te costaban. La realidad es que no se suele hablar de esto, pues comparamos esta pérdida con otras más grandes, la minimizamos y embotellamos las emociones, pero todas las pérdidas son importantes.

La idea del afrontamiento consiste en enfocar las energías no en el problema, sino en las emociones que éste nos provoca. Así nos adentramos al procesamiento emocional, reconociendo, mirando y entendiendo los sentimientos que se están experimentando. El expresar emocionalmente al compartirlo, con los demás o con uno mismo, nos permite liberarlo.


Estas estrategias nos permiten encarar una pérdida. Realmente la forma funcional de afrontar un duelo consiste en identificar, expresar, y liberar las emociones de un modo adecuado. Negar el problema, evadirlo, o reaccionar impulsivamente, solo hará más intenso nuestro sufrimiento.


Pero, ¿Qué puede sentir o vivir uno mientras se está en duelo?

El duelo normal se ve manifestado por sentimientos de tristeza, enfado, culpa y auto reproche, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, shock, alivio ante una enfermedad larga o dolorosa, insensibilidad… también se ve manifestado por sensaciones físicas cómo vacío en el estómago, opresión en el pecho o garganta, falta de aire y energía, debilidad muscular. Se puede tener trastornos del sueño, alimentarios, una conducta distraída, aislamiento social, sueños con la persona que falleció, evitar recordatorios del fallecido, llorar, suspirar (entre otros).

En el siguiente artículo hablaremos sobre cómo adaptarnos a la pérdida y las etapas por las que solemos pasar con mayor profundidad. Pero hoy date permiso de abrazar el duelo que estés viviendo y de reconocerlo. Date permiso de llorar, de reconocer las emociones, escríbelas en un papel, date permiso de darles una salida y abraza el miedo a sentirte vulnerable. Recuerda, cómo decía Murillo, el duelo es una tristeza profunda; no es un desorden psicológico, es normal la sensación de “volverse loco”; el duelo no es padecer una fobia, es el miedo que provoca la ausencia del que ya no está; el duelo no es ansiedad, es la desesperación que se siente en un proceso normal; el duelo es un dolor emocional. Una persona en duelo no necesita una mente brillante que le hable, sino un corazón paciente que lo escuche.






22 Noviembre 2020 04:00:00
Semillas de amor propio
“Tú, tanto como cualquier otro en el universo entero, mereces tu amor y tu afecto”, Aristóteles.

Que cierta es la frase “Sólo hay un amor para siempre: el amor propio.” Y es que todas nuestras relaciones parten desde la primera, la relación con nosotros mismos. El Dr. César Lozano define la autoestima cómo el conjunto de percepciones, sentimientos, evaluaciones que tienes de ti mismo y cómo te sientes respecto a tu manera de ser y comportarte.

La autoestima, auto imagen, auto concepto y auto eficacia van de la mano para nuestra propia realización, pero hoy comenzaremos por trabajar en nuestra autoestima, ya que es la base para el bienestar total.

Las percepciones y lo que sentimos de nosotros mismos, modelan nuestra autoimagen. Cómo nos sentimos, nos vemos y el concepto en el que nos tenemos, (ya sea si nos sentimos muy amados y valiosos o capaces e inferiores) repercute en nuestra vida. Ya que nuestra actitud y la forma en cómo vivimos la vida es un reflejo de los sentimientos que tenemos hacia nosotros mismos.

¿Te amas tal cual eres? ¿Te sientes bien con tu cuerpo y con tu aspecto físico?

¿Eres feliz con la persona que eres y tus talentos? ¿Te reconoces capaz y valioso?

O por consiguiente...

¿Eres indeciso? ¿Te criticas y te sientes culpable constantemente?

¿Sueles ser hipersensible a las evaluaciones y observaciones de otros?

¿Sueles desear complacer a otros y tienes miedo al rechazo? ¿Estás a la defensiva?


Cuando nos sentimos frustrados, inseguros o infelices, algo no estamos aceptando de nuestra situación o de nosotros mismos. Tendemos a enfocarnos en lo negativo, lo que nos cuesta o no nos gusta. En ocasiones, nuestra forma de ser o aspecto físico nos molesta en gran manera y esto nos provoca el estarnos castigando y culpando en general de todo… “Perdí ese trabajo porque no soy suficiente, no encuentro pareja porque soy...” y así miles de adjetivos. Nos peleamos por nuestra gordura, carencia, el mal carácter, la poca agilidad, y ya sea físico, emocional, intelectual o destrezas en general pensamos “si tan sólo fuera …” y la realidad es que vivimos aspirando tener o ser otra persona. Lo más triste de esto es que de forma inconsciente no somos felices porque no nos aceptamos. La base para ser felices es reconocernos, aceptarnos y mejorarnos, impulsarnos, celebrarnos, ejercitarnos en conquistarnos y superar nuestros miedos y complejos.


Pero… ¿cómo comienza todo esto? ¿de dónde viene la autoestima?

Desde que nacemos hasta que morimos vamos formando el concepto de nosotros mismos. Eric Berne, sicólogo norteamericano, afirma, que el comportamiento y las percepciones que solemos tener de nuestras relaciones, van de la mano con el comportamiento de nuestros padres con nosotros y lo que pensamos respecto a nuestra infancia. Existen estudios que documentan que lo que vivimos durante la gestación influyen en gran manera. Pero en definitiva, la autoestima es un trabajo constante y la construcción del amor propio es todos los días.


¿Cómo incrementar tu autoestima y crecer en tu amor propio?

1. Haz consciente las creencias limitantes de tu infancia y que actualmente te afectan o repercuten en tus relaciones en general. “Me dijeron de niño que no era suficientemente bueno, bonito, delgado, suficiente, inteligente… “ y haz las pases reconociendo esas heridas de la infancia.

2. Realiza una lista de tus dones, talentos, habilidades y cosas que te gustan de ti. Por ejemplo, ser organizado, puntual, consejero, incondicional, leal, paciente, alegre, tu capacidad de perdonar, confiable, sentido del humor, sincero, luchador, perseverante, alegre, positivo, inteligente, carismático, buen líder, valiente, amable, disponible… Identifica lo que puedes cambiar y lo que no, porque es parte del aceptar que eso hay que mejorarlo.

3. Pierde el miedo al qué dirán y agradar a otros. Comienza por agradarte a ti, darle el lugar a las personas con las que te sientes tú y establecer límites con las personas que no te hacen sentir cómodo y te alejan de quién eres.

4. Comienza a hacer las actividades que te gustan y más disfrutas, recuerda que darte tiempo a ti, es quererte.
5. Prémiate, halágate, date tiempo para tu cuidado personal, tu salud y tu aspecto. Enamórate de ti y recuerda que así tal cual eres, Dios te pensó y en esa unicidad eres perfecto. Deja de permitir que otros te digan lo contrario.

6. Controla los pensamientos negativos sobre ti mismo y se más compasivo contigo. Cuida que la mente cavile de más, deja de compararte y perdónate de todo eso que has ido postergando pero es momento de soltar.


Está comprobado que las personas que alcanzan objetivos, solucionan problemas y tienen buenas relaciones sociales y afectivas, son personas que se reconocen y tienen autoestima. Así que a trabajar en conocernos, aceptarnos, valorarnos, querernos, y cuidarnos.
15 Noviembre 2020 04:14:00
Quién decido ser a partir de este aislamiento
“Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo”
-Friedrich Nietzsche-


Hace unos días de manera virtual se realizó el XXVI Congreso de la Mujer, en el que tuve la fortuna de escuchar a Alex Rovira, conferencista y escritor español, y me pareció sumamente asertiva su forma de profundizar sobre quiénes somos en este aislamiento y cuáles son las actitudes que nos definen.

Durante su conferencia, él aborda el testimonio de Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra, fundador de la logoterapia y análisis existencial, autor del libro “El hombre en busca de sentido” y sobreviviente del holocausto.

Frankl, era un médico judío nacido en Viena, que fue tomado preso y llevado a un campo de exterminio. Ahí perdió a sus padres, su hermano y su mujer. El se volcó durante esa experiencia a acompañar a cada uno de les que le rodeaban y a compartirles todo de sí, hasta su propia ración diaria de pan.

Él daba su acompañamiento, su diálogo, y buscaba encontrar los elementos que aliviaban el sufrimiento de los que le rodeaban. Él se comprometió a la tarea de acompañar y sanar en su medida posible, y dentro de esa experiencia, extrajo cientos de aprendizajes que se ven plasmados en su libro y en sus técnicas terapéuticas.

Pero uno de los aprendizajes que más marcan es sobre la libertad de elección de la propia actitud. Rovira lo parafraseaba así… “Me di cuenta que en esta vida nos lo pueden quitar todo, nos pueden robar todo, matar al ser amado, orillarnos a que nos volvamos locos con la tortura, reducirnos en su totalidad, incluso deshumanizarnos… pero hay algo que nunca nadie puede tocar, y es la libertad que tengo de elegir mi mejor actitud ante cualquier situación.”

Y es que en cada circunstancia, ante cualquier estímulo, ante lo que alguien te diga, ante lo que te hagan, ante lo que tú observes, ante cualquier situación… sólo tú tienes la libertad de elegir cómo responder ante eso. Y lo ejemplifica alguien que vivió no una pandemia, no una guerra, no una crisis económica… vivió todo eso y además del confinamiento, las torturas, la reducción de todo afecto y la muerte de muchos de sus compañeros.

Y todo esto nos invita a cuestionarnos no qué soy, sino quién decido ser ante lo que me toca enfrentar actualmente. Ante este aislamiento o la circunstancia a la que me toque vivir hoy, buscar realizar el ejercicio tan simple de elegir en cada momento la mejor actitud, la mejor disposición, el mejor estado de ánimo. Esto para poder sanar, para poder entregarnos desde el abrazo, desde la escucha, dando lo mejor que tenemos para dar y compartir.

Tu tienes la libertad de elegir ser tu mejor versión en cada instante. Rovira decía, “Tú no tienes porque perpetuar el dolor que te han hecho.” Y esto refiere a que a veces nos quedamos en el dolor y creemos que no hay otra forma de atravesarlo más que traspasarlo a otros o a quiénes nos han hecho daño. Tu elijes si regar agua negra o agua limpia a tu alrededor.

Para cada estímulo hay una reacción, pero es verdad que podemos elegir nuestras mejores actitudes. Busquemos elegir nuestra reacción ante ese estímulo, porque ahí comienza una cadena de cambios, cuando condicionas y eliges el pensamiento y emoción que van acompañados de esa actitud.

Es como quien todo el día esta sembrando arboles frutales y siembra actitudes positivas constantemente, eso es ser proactivo. Y cuando te encuentres en una situación en la que eres reactivo y explotas, ahí está en ti respirar y recordar que tú elijes como reaccionar.

¿Qué eliges? Actitudes positivas desde la humildad, la verdad, la dulzura, la benignidad, la clemencia. O desde el egoísmo, la vanidad, la miseria, la revancha, la envidia… en realidad eso te hunde y hunde al otro.

Una actitud positiva nutre al otro y le invita a que se sienta bien, una actitud negativa invita a que se sienta mal. Que mi propia actitud sea siempre en positivo, desde el amor, la dulzura, la amabilidad y la reflexión y no desde el dolor, porque cada día es una oportunidad para mejorar tu vida y la vida de los demás.

¿Qué decides ser? Busca dar lo mejor de ti. Encontrar un sentido en aquello que amas, por pequeño que sea. Porque ahí encontrarás un camino de realización.

Busca hacer el ejercicio de querer comprender al otro, recordando que cada persona y cada circunstancia es distinta. Al elegir mi actitud pongo en marcha la cadena que me permite amar mejor, comprender mejor, cuidar mejor, inspirar mejor… en beneficio de todos los que me rodean. Lo que das, te lo das…

Y cómo decía un escrito que desconozco el autor pero me compartió mi madre…

En este aislamiento, transforma tu lugar en el mejor lugar en el que podrías estar.

Busca mirar con nuevos ojos la situación que estás viviendo y aprende de ella.

Haz de tu casa una fiesta: escucha música, baila, si tienes una gran carga en tu corazón entrégaselo a Dios y él te hará descansar.

Haz de tu casa un templo: ora, adora, pregunta, engrandece, alaba, agradece a Dios.

Haz de tu casa una escuela: lee, escribe, dibuja, pinta, estudia, aprende, enseña…

Haz de tu casa una tienda: limpia, ordena, organiza, decora, etiqueta, recicla, dona…

Haz de tu casa un restaurante: cocina, come, prueba, crea recetas, cultiva especias, planta un huerto…

En fin… haz de tu casa un lugar de amor, y vive esas actitudes que transmiten paz.

¿Qué eliges contagiar? ¿Qué pandemia decides crear desde tus actitudes?

¿Una pandemia de reinvención? Los cambios comienzan de adentro hacia fuera.

Manos que no dais, que esperáis.


08 Noviembre 2020 01:36:00
‘Ubuntu… La filosofía de vida que le permitió a Los Celtics ser campeón de la NBA’
“Por muy bueno que seas, solo puedes alcanzar la excelencia o lograr tus metas a través de otras personas, tus compañeros de equipo.” DOC RIVERS, entrenador de los Boston Celtics Netflix publicó recientemente una serie- documental llamada “El manual de juego: lecciones de vida de un entrenador”, en la que comparte las reglas personales de entrenadores reconocidos por lograr el triunfo en la vida y en el deporte.

En el primer episodio, se entrevista al Coach Doc Rivers, quién logró llevar en el 2008 a los Celtics a su primer campeonato de la NBA después de 22 años. El manejo del equipo y su liderazgo fueron fundamental, pero su apoyo en la filosofía Ubuntu fue parte crucial para el crecimiento interno del equipo y que se logara el éxito.

Todo ocurrió durante una junta en la que se encontraba un miembro de la Universidad Marquette. Rivers estaba por irse, hasta que un colega se acercó a él y le dijo… “Tu equipo será increíble… “ ¿Has escuchado de Ubuntu? No es una palabra, es una manera de vivir…”. Ubuntu viene de la frase Zulu “Umuntu ngumuntu ngabantu” que se traduce a “Una persona solo puede ser ella a través de los otros” es decir; “yo soy porque tú eres”.

La manera en la que Rivers lo adaptó a su forma de vivir en equipo fue… “No puedo ser todo lo que puedo ser, al menos que tu seas todo lo que tu puedas ser”. “No puedo sentirme amenazado porque tu seas mejor, porque entre mejor seas tú, mejor soy yo.” El hecho de que tu colega crezca, te hace crecer a ti… Todos crecemos juntos. Y esto fue lo que comenzó a vivir el equipo, cuando alguien anotaba, el jugador decía que había hecho una jugada excelente porque todos estaban donde tenían que estar. El vivir esta filosofía no sólo los llenó de humildad y los integró a cada uno con sus fortalezas, sino que logró esa cohesión y ese compañerismo, sacando lo mejor de cada uno dentro y fuera de la cancha, haciéndolos sentir una familia, viviendo realmente Ubuntu… “todos somos uno”.

Y esta filosofía de vida fue la forma en la que Nelson Mandela pudo unir a Sudáfrica después del apartheid, y de la cual Barack Obama se basó en su discurso refiriéndose al gran líder africano: “Ubuntu captura el regalo más grande de Mandela, su reconocimiento de que todos estamos conectados de forma invisible a los ojos, que existe una unicidad en la humanidad, y que nos realizamos plenamente al compartirnos con los demás y cuidando a nuestro mundo alrededor.” (Obama, 2018).

Ubuntu es un mensaje real para nuestra sociedad sobre cómo debemos tratarnos unos a otros. Mandela no tenía intención de enseñar a sus opresores una lección, al contrario, el operó con compasión e integridad, no con venganza sino con paz. Creando una sociedad incluyente, cuidándonos los unos a los otros, tratándonos siempre de levantar los unos a los otros. Ya que cualquier cosa que tu hagas, buena o mala, tiene un efecto hacia tu familia, tus amigos y tu sociedad. Esto nos recuerda que debemos pensar dos veces las decisiones que tomamos y el tipo de impacto que tienen sobre los demás.

Mandela decía, “Ubuntu no significa que la gente no debe cuidar de sí mismos, la pregunta, por lo tanto, es, ¿vas a hacerlo para que la comunidad a tu alrededor pueda mejorarse? Estas son las cosas importantes en la vida. Si uno puede hacer eso, habrá hecho algo muy importante que será apreciado”. Comencemos a dejar de estar a la defensiva y a cambiar la creencia de “Yo soy mejor” por “Quiero que te vaya mejor”, y comprendiendo que si a ti te va bien, a mí también me va bien, y nos va mejor a todos. Analicemos nuestras relaciones, nuestros grupos de amigos, nuestros grupos de trabajo, con quién convivimos y hagamos conscientes nuestras actitudes y formas…

¿Cuál es nuestro trato?

¿Cómo respondemos hacia su éxito?

¿Qué mensaje les damos a nuestros hijos, seres queridos y qué formamos?

¿Qué filosofía de vida vives? ¿Qué tanto impulsas a la gente que te rodea?

¿Qué incluyente o excluyente eres? Y qué tanto quieres que los que estén cercanos a ti crezcan.

Vivamos Ubuntu, buscando un bien mayor, viviendo un espíritu de familia, de comunidad, de equipo. Con esta filosofía del compartir, apoyar, el servicio a la comunidad, la confianza en el otro, el preocuparse por el otro, y recordando que…

“Una persona se hace humana a través de otras personas”. “El bien común, es el bien propio”.

Y como Desmond Tutu decía, “Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para las demás, respalda a las demás, no se siente amenazada cuando otras son capaces y son buenas en algo, porque está segura de sí misma ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otras son torturadas u oprimidas.”

Gracias al C.P.. Francisco Juaristi por la oportunidad de este espacio y el regalo de poder transmitirles semillas de conciencia. Nos vemos por aquí todos los domingos primero Dios para reflexionar y transformarnos.



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